viernes, 24 de junio de 2011

BATALLITA 2: LA BATALLITA DE CÓMO VICENTE EL SHERIFF CASI HACE QUE BARTOLO EL COJO SUSTITUYERA A UN FAMOSO ACTOR AMERICANO EN UN FAMOSO WESTERN

Vicente el sheriff me contaba que los americanos, como él denominaba a la producción americana cinematográfica, vinieron a el pueblo ha buscar extras para su película “El más rápido del Oeste”, Dice el sheriff que el salía del cuartelillo cuando le abordaron diciendo “He is perfect, is perfect”.

Vicente por aquella época era un joven de veinticuatro años, único Guardia Civil del pueblo y al que le daba vergüenza caminar vestido de Guardia Civil por la calle. Pues con sus veinticuatro años, tímido y vergonzoso fue elegido para participar en una película del oeste.

Cuando Vicente promulgó por el pueblo su futura aparición en un western la gente no lo creía, todos querían un autógrafo suyo, al vergonzoso joven se le empezó a llamar Sheriff.

Contaba el Sheriff que llegó su mejor amigo, Bartolo el cojo, Bartolo era un hombre muy atractivo, todas las mujeres del pueblo estaban enamoradas de él, era un chico rubio de un metro ochenta centímetros de estatura, blanquito de piel. Su único defecto era su cojera, Bartolo fue mordido en un pie por el perro de Martín Martínez padre, alcalde también. Este amigo le comento que su sueño siempre fue el participar en una película de vaqueros, que se asomaba a los rodajes, se escondía y se asombraba con lo que veía.

Decía el Sheriff que él siempre había sido un gran hombre, me dijo: “De bueno que soy, soy tonto”. Demasiado bueno e inocente es Vicente, así que en aquellos años le ofreció a su amigo Bartolo que le acompañara al rodaje e intentar allí colocarlo en algún papel.

Por la mañana los dos subidos en una mobilette llegaron a la producción italoamericana  con toda la ilusión del mundo creyendo ellos que iban a un simple rodaje.

Lo primero que hizo Vicente el Sheriff fue presentarse al director italiano, éste no se fijó ni en que existía, mientras pasaba el famoso director de él el joven le explicaba la ilusión que le hacía a su amigo el poder participar en esa película. Pasó de él.

Allí estaban entristecidos los dos sentados frente a una caravana, escucharon a un hombre del staff decir: “Todavía no ha venido Michael Palace, es un desastre, como no venga en diez minutos no se que qué vamos a hacer, que ruina, que desesperación, la cojera más famosa de Hollywood no aparece…”. Esas palabras se grabaron en la mente de Vicente el Sheriff, la cojera más famosa de Hollywood iba a ser la cojera de Bartolo el cojo. Entraron los dos dentro de la caravana y se colocaron los atuendos para el rodaje, el atuendo de chofer para Vicente y un estupendo traje de pistolero para Bartolo el cojo. Realmente cualquier diferencia entre Michael Palace y Bartolo el cojo era minúscula. Eran ambos dos hombre altos, rubios y con una notable cojera.

Bartolo el cojo bajo de la caravana, el director se lo trago y se le iluminó la cara, estaba muy contento y posó a Bartolo el cojo frente al decorado que simulaba una taberna.

Cuando iba a entrar dentro Bartolo mientras grababa el director, se escucho una voz en inglés chillando, era Michael Palace.

Se formó un gran escándalo, pero para Bartolo fue una experiencia espectacular, para él fue el mejor día de su vida, nunca se había divertido tanto.

Terminó la historia Vicente el Sheriff y el cigarrillo mi amigo Ginés, nos despedimos del gran Vicente el Sheriff y nos decidimos a volver a entrar a La Taberna del Currelo. Allí estaba El Currelo hablando en la barra con la mujer de Martín Martínez mientras su marido hacía un mitin político dentro del bar, decía que desde el Partido Popular se velaba por los interés del pueblo, que como siempre hicieron su abuelo y su padre consiguieron llenar las arcas del municipio.

Yo como apasionado de la política me senté frente al mitin para escuchar a Martín Mártinez. Y subliminalmente arrancó una batallita: LA BATALLITA DE LOS ALCALDES

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